Un día más y un día menos para alcanzar la meta. Villafranca del Bierzo ya ha quedado atrás. Paradójicamente, tras casi veinticinco kilómetros de esfuerzo, me encuentro extraordinariamente dinámico.
Disfruto de una energizante ducha y me visto con mis mejores galas. La ocasión y ella lo merecen. Aurèlie es callada y dulce, entiende lo justo de castellano para asentir ocasionalmente y sonreír como sólo ella sabe. Una compañía insuperable e inesperada, un regalo.
Se presenta una noche deliciosa y tranquila, las estrellas forman vértices de maravillosos triángulos.... Leer más